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Elige al asesor financiero más adecuado para ti

Una asesora financiera ayuda a una mujer a definir sus metas financieras

Hay muchas razones por las que podrías querer contratar a un asesor financiero. Quizás necesitas ayudar a tus padres mayores a hacer su planificación patrimonial o, quizás, te estás preparando para comprar tu primera vivienda o estás listo para invertir en serio. Antes de contratar el primer servicio de asesoría financiera que encuentres en Internet, infórmate sobre los distintos tipos de asesores que se ofrecen para estar seguro de que recibirás la asistencia que realmente necesitas.

Certificaciones de asesoramiento financiero

Existen varios tipos de certificaciones y asociaciones profesionales de asesoramiento financiero que se enfocan en diferentes especialidades. A continuación, incluimos una breve lista:

Certified Financial Planner (CFP®, asesor financiero certificado)

Para obtener esta certificación, los asesores deben aprobar un examen de 10 horas de duración y 285 preguntas. Además, deben tener tres años (como mínimo) de experiencia laboral en el área de la planificación financiera o haber trabajado dos años como pasante para un asesor que tenga la certificación CFP. Debido a su amplia formación, los asesores que obtuvieron la certificación CFP pueden orientarte en una gran variedad de temas, desde la preparación de presupuestos básicos hasta planificación patrimonial, inversiones y seguros.

Accredited Financial Counselor (AFC®, asesor financiero autorizado)

Esta certificación es otorgada por la Association for Financial Counseling and Planning (o AFCPE, Asociación para el Asesoramiento y la Planificación Financiera) y, para obtenerla, se deben completar las tareas del curso, aprobar un examen, acumular 1000 horas de experiencia como asesor financiero y presentar tres cartas de recomendación. Los profesionales que cuentan con la certificación AFC asesoran en materia de administración del dinero y definición de metas financieras. Además, asisten a los clientes que se enfrentan a diferentes desafíos y oportunidades.

Certified Public Accountant (CPA®, contador público certificado)

Estos profesionales se especializan en contabilidad, teneduría de libros, impuestos y auditorías. Un contador público certificado es la mejor opción si lo que necesitas es hacer una declaración de impuestos y no una planificación financiera general. Pueden aconsejarte con respecto a las repercusiones fiscales de tus inversiones, pero no podrán orientarte con respecto a dónde invertir tu dinero. Para obtener la certificación, los contadores públicos deben aprobar un examen similar al de la certificación CFP, pero con un enfoque diferente.

Enrolled Agent (EA, agente registrado)

Es una versión más especializada del CPA, pero ponen menos énfasis en las actividades diarias. Por ejemplo, no tienen formación en teneduría de libros ni en contabilidad. Pueden ayudarte con la declaración de impuestos, pero si tu declaración es compleja o se trata de una declaración de impuestos sobre actividades comerciales, un contador público certificado te brindará una asesoría más completa.

Chartered Financial Analyst (CFA, analista financiero diplomado)

Es la certificación más prestigiosa que pueden obtener los asesores de inversiones. Para obtenerla, se deben tener cuatro años de experiencia profesional (como mínimo), completar las tareas de un curso de tres años de duración y aprobar un examen exigente. Probablemente no será necesario que contrates a un asesor con certificación CFA, a menos que estés haciendo una inversión muy compleja. En la mayoría de los casos, la mejor opción es elegir a un asesor financiero certificado o CFP.

Certified Employee Benefit Specialist (CEBS, especialista certificado en prestaciones para empleados)

Es la designación más alta a la que pueden acceder los especialistas en planes de prestaciones para empleados, que incluyen pensiones, regulación de las prestaciones, planes de atención médica para empleados y planes jubilatorios. Sin embargo, la certificación de asesor financiero certificado o CFP también incluye buena parte de esos conocimientos. Si buscas un asesoramiento integral, la certificación CFP tiene un alcance más amplio. Muchas de las preguntas referidas a tus prestaciones las puede responder el departamento de Recursos Humanos de tu empresa, pero no podrán asesorarte sobre qué opción elegir; solo te darán los detalles de cada opción.

Certified Fund Specialist (CFS, especialista certificado en fondos) / Chartered Mutual Fund Counselor (CMFC, asesor certificado en fondos comunes de inversión)

Se especializan en fondos comunes de inversión. Para obtener la certificación CFS, se debe completar un curso de autoaprendizaje de 60 horas con un examen final. En cambio, para obtener la certificación CMFC, se debe completar un curso de un año de duración y aprobar un examen. Ambos especialistas te pueden asesorar sobre las opciones de fondos comunes de inversión, pero eso también lo puede hacer quien tenga la certificación CFP.

Cómo pagarle a un asesor

Lo más importante que debes saber cuando llega el momento de contratar a un asesor es cómo pagarle. Como regla general, antes de contratar a un asesor deberías considerar la posibilidad de entrevistar al menos a tres candidatos. Prepara una lista de preguntas y no temas sacarte todas las dudas. Tú eres el cliente y, por lo tanto, tienes el derecho y la responsabilidad de conocer los detalles de los servicios de asesoramiento que ofrece el profesional antes de firmar un contrato o entregar una suma de dinero.Nunca compartas tu información personal, por ejemplo, no le proporciones a nadie tu número de Seguro Social ni el número de tu cuenta bancaria hasta que estés seguro de que quieres contratarlo. A continuación, verás una lista con algunas de las formas de pago habituales:

Pago a comisión:

Tal como suena; estos profesionales cobran una comisión por venderte algo, por ejemplo, un fondo común de inversión o una póliza de seguro.

Pago de honorarios:

En este caso, el asesor cobra los honorarios por los servicios prestados y recibe una comisión por la venta de productos.

Pago de honorarios (únicamente):

El único producto que venden estos profesionales es su conocimiento. No reciben ninguna comisión por la venta de productos y, por lo tanto, no tienen ningún interés en promocionar determinados productos frente a otros. En general, este tipo de profesionales cobran de dos modalidades distintas.

  • Según los activos del cliente: En este caso, los asesores cobran un porcentaje del valor de los activos del cliente, por lo que es frecuente que solo trabajen con clientes que tienen un patrimonio elevado.
  • Honorarios por hora, tarifa fija o anticipo anual: Estos asesores pueden cobrar $1000 al año (si desglosamos esa suma, cobrarían poco más de $80 al mes) o hasta $3000 al año (aproximadamente $250 al mes). Solo recuerda que los honorarios no incluyen el costo real de los productos, por ejemplo, las cuentas de inversión y las pólizas de seguro que podrías contratar si siguieras las recomendaciones del asesor.

Contrata al asesor financiero más adecuado para ti

Al entrevistar a un asesor, siempre es una buena idea que preguntes por sus credenciales, certificaciones y afiliaciones a asociaciones profesionales. Sin embargo, la decisión final se basará en tus necesidades particulares. Asegúrate de averiguar si otros clientes se han quejado de sus servicios y de leer las reseñas de las entidades financieras que estás evaluando. Luego de acotar las opciones y entrevistar a algunos candidatos, anímate a pedir referencias o recomendaciones de otros clientes. Recuerda que un asesor forma parte de tu equipo financiero personal y la responsabilidad de elegir a la persona adecuada para hacer ese trabajo es tuya.

[Cualquier referencia a una empresa, un producto comercial, un proceso o un servicio específicos no constituye ni implica un respaldo o una recomendación por parte de National Endowment for Financial Education.]

Ver este artículo en inglés: Choose the Right Financial Advisor

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